martes, 19 de abril de 2011

Una noche de luna llena





"Puedo comprender que un hombre que pone su vista en la tierra sea un ateo; pero no puedo comprender que un hombre que levanta su vista al cielo en una noche serena, pueda decir que Dios no existe".


Una noche de luna llena en la colina



Algo sobre la Quilla 

A diferencia del sol, que se mantiene aparentemente estable, la luna es cambiante. Vemos la vida humana reflejada en sus fases que simbolizan el ciclo de nacimiento, vida y muerte. La luna nos enseña que la muerte no es definitiva. Dice Mircea Eliade: "La luna es el primer muerto. (...) Durante tres noches, desaparece en el cielo; pero al cuarto día renace, y como ella, los muertos adquirirán un nuevo modo de existencia", por lo cual muchas veces se usa este símbolo para representar el renacimiento continuo de los hombres.
Según Esquilo, la luna "es el ojo de la negra noche" y los poetas de todas las épocas se han inspirado en ella para componer sus versos más dulces.
La luz de luna llena está relacionada también con el encanto de lo sobrenatural. Bajo su influjo actúan en la penumbra los lobizones o bailan frenéticas y gráciles las hadas de los bosques.

Por eso esta noche los que pueden, tomense 5 min, apaguen las luces, miren el cielo y vuelvan a conectarse aunque sea por un rato con los ciclos naturales  



 "Nuestra civilización ya no conoce la noche. Con las luces, hacemos retroceder la santidad y la belleza de la oscuridad a los bosques y al mar; ni siquiera los pueblitos o los caseríos quieren saber de ella. ¿Será acaso que la gente de nuestra época le teme a las horas nocturnas, a esa vasta serenidad, al misterio del espacio infinito, a la austeridad de las estrellas?". Henry Beston

Y para los que gustan seguir a la luna y sus ciclos
 


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