Para algunos de nuestros antepasados, los atardeceres eran un momento sagrado del día, en el cual, se despedía a la energía luz y se daba la bienvenida a las estrellas y al universo.
La magia que se refleja en el cielo al momento de admirarlo deja una huella energética muy profunda en nuestro ser, la cual irá nutriendo nuestra alma y espíritu para ayudarnos a sentir más y a llenarnos de Amor.
Existen en nuestro mundo muchas maravillas que, en ocasiones, pasan desapercibidas. Una de ellas es el regalo hermosos que la Madre Tierra nos da día a día, ese espectáculo que ofrece con cada atardecer.
El ocaso del sol es el momento en el cual la energía del día empieza a dar paso a la energía de la noche. Por lo tanto, nuestros cuerpos empiezan automáticamente a cambiar de estado: de uno más alerta, a uno más relajado. Por ello, en ese momento es necesario dar un poco de tiempo a que nuestro cuerpo reciba esta transición de la forma más bella, es decir, admirando un atardecer y dejando que nuestros ojos lleven el mensaje a cada rincón de nuestro cuerpo un mensaje de Amor y Belleza.
El valorar por 5 minutos nuestros atardeceres nos da la oportunidad de tener un momento con lo que nos rodea, con nosotros mismos.
Así, estaremos ayudando a nuestro cuerpo, el cual a través de nuestros ojos recibirá el mensaje más bello que sólo puede ser transmitido con sensaciones y emociones, más no con palabras.











Hermosos atardeceres!... me encantan tus fotos...
ResponderEliminarSaludos.